Hacer que un destino sea más atractivo requiere una serie de elementos claves como lo son los productos que se tengan, la calidad del servicio, la seguridad, el acceso y la oferta cultural y gastronómica entre otros más.

Sidney - CIudad
Sidney - CIudad

Estos elementos pueden ser sus diferenciales asociados a la cultura, al desarrollo del lugar, a las influencias gastronómicas; en fin un destino es un lugar diferente y usa esos elementos para destacarse (si lo hace bien y sabe hacerlo).

Pero esto es cuando hablamos de turismo vacacional. Cuándo competimos para ser destino MICE o de inversión la cosa cambia. El panorama de elementos es el mismo. Los destinos tienen las mismas cosas y son las circunstancias, los momentos de la economía, y el ecosistema de negocios, lo que le da a un lugar la ventaja frente a otro.

Los destinos de inversión, por ejemplo, compiten ofreciendo lo mismo: disponibilidad de mano de obra, unas más que otras; ubicación estratégica (eso depende de cual es el mercado y estratégico para qué); capacidad del mercado, que es relativo al tamaño de la ciudad o región, acceso a acuerdos comerciales y ambiente de negocios; y un sistema que les permite llegar más o menos fácil.

Todo esto es igual y al momento de estar en un proceso de decisión las empresas usan todos estos elementos y escogen basados en sus estrategias. Pero, en mi trabajo y experiencia me he dado cuenta que hay otros elementos adicionales que deben contar y que son claves en la decisión:

  • El servicio: Saber tratar a las personas es clave. No podemos olvidar que se hacen negocios con las empresas que son representadas por personas, personas como cualquier otra. Debemos tratarlos bien en todo momento.

  • La actitud: Es cómo nosotros nos comprometemos con el cliente. No es como lo tratamos, es cómo enfrentamos el proyecto de llegar a la ciudad. Entender que en todo momento es algo nuevo, que puede ser una aventura y que debe poder sentir en nosotros la actitud de colaboración.

  • La confianza: Algo obvio en negocios, pero que se olvida cuando no se entienden los dos elementos anteriores. Al tratar bien al inversionista y tener la actitud de servicio le generamos confianza en el destino y en nuestro trabajo.

Vender productos y ser el mejor vendedor de carros no es lo mismo que intentar vender una ciudad.