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La próxima gran competencia entre ciudades no será por turistas jóvenes: será por la economía plateada

economía plateada

Hace unos años, la mayoría de las estrategias turísticas parecían tener un mismo objetivo: atraer viajeros jóvenes.


Nómadas digitales. Millennials. Creadores de contenido. Viajeros de aventura.

Sin embargo, mientras gran parte de la industria sigue mirando hacia esos segmentos, una transformación silenciosa está ocurriendo en el mundo.


La población está envejeciendo. Y con ella está creciendo uno de los mercados más grandes, estables y menos aprovechados por muchos destinos: la llamada economía plateada o Silver Economy.


La pregunta para ciudades, regiones y países ya no es si este fenómeno llegará. La pregunta es si están preparados para competir por él.


El turista que muchos destinos siguen ignorando


Existe un estereotipo equivocado sobre las personas mayores. Durante años fueron vistas como un segmento pasivo, con baja capacidad tecnológica y limitado interés por viajar. La realidad es muy distinta.


Las nuevas generaciones de personas mayores son más activas, más saludables, más conectadas y, en muchos casos, disponen de más tiempo y recursos para viajar que otros segmentos de la población.


Según el Banco Interamericano de Desarrollo, la economía plateada representa una de las mayores oportunidades económicas para América Latina y el Caribe, impulsada por el rápido envejecimiento de la población y por una generación de adultos mayores con mayor capacidad de consumo que las generaciones anteriores.


La región está experimentando uno de los procesos de envejecimiento más acelerados del mundo. Actualmente, las personas mayores de 60 años representan cerca del 11% de la población regional, pero este porcentaje crecerá rápidamente durante las próximas décadas.

Para 2050, más de una cuarta parte de la población de América Latina y el Caribe tendrá más de 60 años. Esto no es solamente una tendencia demográfica. Es una transformación económica.

La economía plateada también es turismo


Cuando se habla de turismo senior, muchas veces se piensa en paquetes tradicionales o viajes organizados. Pero el fenómeno es mucho más amplio.


Las personas mayores viajan por bienestar. Viajan para aprender. Viajan para visitar familiares. Viajan para asistir a eventos culturales. Viajan para disfrutar gastronomía. Viajan para mantenerse activas.


Además, suelen viajar fuera de temporadas altas, permanecen más tiempo en los destinos y valoran la calidad de la experiencia por encima de la velocidad o la cantidad de actividades.


Desde la perspectiva económica, esto representa un perfil particularmente atractivo para muchos territorios.


No se trata necesariamente del visitante que más gasta por día. Se trata muchas veces del visitante que genera una relación más estable y prolongada con el destino.


El verdadero desafío no es el turismo. Es la ciudad.


Aquí es donde el tema deja de ser exclusivamente turístico. Porque una ciudad atractiva para una persona mayor suele ser también una ciudad mejor para todos. Calles caminables, espacios públicos bien mantenidos, transporte accesible, buena señalización, información clara, seguridad, servicios de salud cercanos, tecnología fácil de usar...


Lo interesante es que muchas de estas condiciones no pertenecen al departamento de turismo.


Pertenecen a la gestión urbana.


Por eso la economía plateada representa un desafío de place branding mucho más profundo. No se trata de crear campañas para adultos mayores. Se trata de construir ciudades donde quieran estar.


La tecnología como herramienta de inclusión


Uno de los errores más frecuentes es pensar que las personas mayores son ajenas a la tecnología. La realidad es mucho más compleja.


Cada vez más adultos mayores utilizan plataformas digitales para planear viajes, reservar hoteles, consultar mapas o gestionar pagos.


La diferencia no está en la adopción tecnológica. Está en el diseño.

Los destinos que quieran atraer este segmento deberán pensar en herramientas más intuitivas, información más clara y procesos menos complejos.


La accesibilidad digital comienza a convertirse en un elemento tan importante como la accesibilidad física.

Una página web confusa puede generar tanto rechazo como una estación de transporte inaccesible.


La confianza como ventaja competitiva

En muchos de mis artículos he insistido en que la confianza se está convirtiendo en la nueva moneda de las marcas territoriales. Con la economía plateada esto se vuelve aún más evidente.


Las personas mayores suelen valorar especialmente:

  • la seguridad

  • la previsibilidad

  • la calidad del servicio

  • la transparencia

  • la reputación del destino


En otras palabras, buscan lugares donde puedan sentirse tranquilos. Y esa tranquilidad no se construye únicamente con promoción. Se construye con experiencia.


¿Qué significa esto para el place branding?


Significa que los destinos deberán comenzar a pensar en longevidad como parte de su estrategia. No como un nicho. Como una realidad estructural.


Las ciudades que entiendan esta tendencia antes que otras tendrán ventajas importantes para atraer visitantes, residentes temporales, jubilados internacionales e incluso inversión relacionada con salud, bienestar y servicios especializados.


Porque la competencia del futuro no será solamente por turistas. Será por personas. Y una parte cada vez más importante de esas personas tendrá más de 60 años.


El futuro ya llegó


Colombia también está envejeciendo.


De acuerdo con cifras citadas por la Universidad de Antioquia a partir de datos del DANE, el índice de envejecimiento del país pasó de 7,3 en 1950 a 40,4 en 2021 y continuará creciendo aceleradamente en las próximas décadas.


Mientras tanto, diversos estudios proyectan que la economía plateada será uno de los principales motores de crecimiento en América Latina durante los próximos años.

La pregunta para los destinos es sencilla:

¿Estamos diseñando ciudades para la población que viene o seguimos promocionando ciudades para la población que ya no existe?

Porque quizás la próxima gran oportunidad del turismo no esté en buscar nuevos mercados.


Quizás esté en entender mejor a una generación que está creciendo, viajando y consumiendo más que nunca.

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